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- Reina Valera New Testament of the Bible 1858 - 20/128 -


20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, otro á ciento.

21 Díjoles tambien: ¿Viene el candil para ser puesto debajo del almud, ó debajo de la cama? ¿No [viene] para ser puesto en el candelero?

22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que no haya de venir en descubierto.

23 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

24 Díjoles tambien: Mirad lo que oís: con la medida que medis, os medirán otros; y será añadido á vosotros los que oís.

25 Porque al que tiene, le será dada; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

26 Decia mas: Así es el reino de Dios, como si un hombre eche simiente en la tierra;

27 y duerma y se levante de noche de dia, y la simiente brote y crezca como él no sabe.

28 Porque de suyo fructifica la tierra, primero yerba, luego espiga, luego grano lleno en la espiga.

29 Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada.

30 Y decia: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿ó con qué parábola le compararemos?

31 Como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el mas pequeño de todas las simientes que hay en la tierra:

32 mas cuando fuere sembrado sube, y se hace la mayor de todas las legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan hacer nidos debajo de su sombra.

33 Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme á lo que podian oir.

34 Y sin parábola no les hablaba: mas á sus discípulos en particular declaraba todo.

35 Y LES dijo aquel dia, cuando fué tarde: Pasemos de la otra parte.

36 Y enviando la compañía, le tomaron, como estaba en el navío, y habia tambien con él otros navichuelos.

37 Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en el navío, de tal manera que ya se llenaba.

38 Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no mires que perecemos?

39 Y levantándose [él,] riñó al viento y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento; y fué hecha grande bonanza.

40 Y á ellos dijo: ¿Por qué sois así temerosos? ¿cómo no teneis fé?

41 Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y la mar le obedecen?

CAPITULO 5

1 Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.

2 Y salido él del navío, luego le salió al encuentro de los sepulcros un hombre con un espíritu inmundo,

3 que tenia manida en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia alguien atar:

4 porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habian sido hechas pedazos de él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podia domar.

5 Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose á las piedras.

6 Y como vió á Jesus de lejos, corrió, y le adoró;

7 y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesus, hijo del Dios Altísimo? te conjuro [por] Dios que no me atormentes.

8 Porque le decia: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legion me llamo: porque somos muchos.

10 Y le rogaba mucho que no le echase fuera de aquella provincia.

11 Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.

12 Y le rogaron todos [aquellos] demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.

13 Y les permitió luego Jesus, y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos; y la manada cayó por un despeñadero en la mar, los cuales eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.

14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver que era aquello que habia acontecido.

15 Y vienen á Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio, sentado, y vestido, y en seso el que habia tenido la legion; y tuvieron temor.

16 Y les contaron los que [lo] habian visto, como habia acontecido al que habia tenido el demonio, y de los puercos.

17 Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

18 Y entrando él en el navío, le rogaba el que habia sido fatigado del demonio, para estar con él.

19 Mas Jesus no le permitió, sino le dijo: Véte á tu casa á los tuyos, y cuéntales cuan grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y [como] ha tenido misericordia de tí.

20 Y se fué, y comenzó á predicar en Decápolis cuan grandes cosas Jesus habia hecho con él; y todos se maravillaban.

21 Y PASANDO otra vez Jesus en un navío de la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar,

22 y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo; y como le vió, se postró á sus piés,

23 y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella, para que sea salva, y vivirá.

24 Y fué con él, y le seguia gran compañía, y le apretaban.

25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacia,

26 y habia sufrido mucho de muchos médicos, y habia gastado todo lo que tenia, y nada habia aprovechado, antes le iba peor,

27 como oyó [decir] de Jesus, vino en la compañía por las espaldas, y tocó su vestido.

28 Porque decia: Si [yo] tocare tan solamente su vestido, seré salva.

29 Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

30 Y Jesus luego conociendo en sí mismo la virtud que habia salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado a mis vestidos?

31 Y le dijeron sus discípulos: Ves que la compañía te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

32 Y [él] miraba al rededor por ver a la que habia hecho esto.

33 Entonces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí habia sido hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34 Y el le dijo: Hija, tu fé te ha hecho salva: vé en paz, y sé sana de tu azote.

35 Hablando aun él, vinieron del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta: ¿para qué fatigas mas al Maestro?

36 Mas Jesus luego, en oyendo esta razon que se decia, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas: cree solamente.

37 Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

38 Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemian mucho.

39 Y entrando les dice: ¿Por qué os alborotais, y llorais? la muchacha no es muerta, mas duerme.

40 Y hacian burla de él: mas el, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde estaba la muchacha echada.

41 Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á tí digo, levántate.

42 Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenia doce años: y se espantaron de grande espanto.

43 Mas [él] les mandó mucho que nadie lo supiese; y dijo que diesen á la muchacha de comer.

CAPITULO 6

1 Y SALIÓ de allí, y vino a su tierra; y le siguieron sus discípulos.

2 Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndole


Reina Valera New Testament of the Bible 1858 - 20/128

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