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- Reina Valera New Testament of the Bible 1862 - 50/128 -


3 Y dijéronle sus hermanos: Pásate de aquí, y véte á Judéa para que tambien tus discípulos vean las obras que haces.

4 Que ninguno que procura ser claro hace algo en oculto: Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.

5 Porque ni aun sus hermanos creian en él.

6 Díceles entónces Jesus: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo siempre está presto.

7 No puede el mundo aborreceros á vosotros; mas á mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas.

8 Vosotros subid á esta fiesta: yo no subo aun á esta fiesta; porque mi tiempo aun no es cumplido.

9 Y habiéndoles dicho esto, quedóse en Galiléa.

10 Mas como sus hermanos hubieron subido, entónces él tambien subió á la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.

11 Y buscábanle los Judíos en la fiesta, y decian: ¿Dónde está aquel?

12 Y habia grande murmullo de él entre la gente; porque unos decian: Bueno es. Y otros decian: No, ántes engaña las gentes.

13 Mas ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo de los Judíos.

14 Y al medio de la fiesta subió Jesus al templo, y enseñaba.

15 Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este letras, no habiendo aprendido?

16 Respondióles Jesus, y dijo: Mi doctrina no es mia, sino de aquel que me envió.

17 El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si viene de Dios, ó si yo hablo de mí mismo.

18 El que habla de sí mismo, propia gloria busca: mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.

19 ¿No os dió Moisés la ley, y ninguno de vosotros hace la ley? ¿Por qué me procurais matar?

20 Respondió la gente, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar?

21 Jesus respondió y díjoles: Una obra hice, y todos os maravillais.

22 Cierto Moisés os dió la circuncision, (no porque sea de Moisés, mas de los padres,) y en Sábado circuncidais al hombre.

23 Si recibe el hombre la circuncision en Sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojais conmigo porque en Sábado hice sano todo un hombre?

24 No juzgueis segun lo que parece, mas juzgad justo juicio.

25 Decian entónces unos de los de Jerusalem: ¿No es este al que buscan para matarle?

26 Y hé aquí, habla públicamente, y no le dicen nada: ¿Si habrán entendido verdaderamente los príncipes, que este es el Cristo?

27 Mas este, sabemos de donde es; y cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de donde sea.

28 Entónces clamaba Jesus en el templo enseñando, y diciendo: Y á mí me conoceis, y sabeis de donde soy: y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros no conoceis.

29 Yo le conozco: porque de él soy, y él me envió.

30 Entónces procuraban prenderle mas ninguno metió en él mano, porqué aun no habia venido su hora.

31 Y muchos del pueblo creyeron en él, y decian: ¿El Cristo, cuando viniere hará mas señales que las que este hace?

32 Los Fariséos oyeron la gente que murmuraba de él estas cosas, y los príncipes de los sacerdotes y los Fariséos enviaron servidores que le prendiesen.

33 Y Jesus dijo: Aun un poco de tiempo estaré con vosotros, é iré al que me envió.

34 Me buscaréis, y no [me] hallaréis; y donde yo estaré, vosotros no podréis venir.

35 Entónces los Judíos dijeron entre sí: ¿A dónde se ha de ir este que no le hallemos? ¿Se ha de ir á los esparcidos entre los Griegos, y á enseñar á los Griegos?

36 ¿Qué dicho es este que dijo: Me buscaréis, y no [me] hallaréis: y donde yo estaré, vosotros no podréis venir?

37 Mas en el postrer dia grande de la fiesta, Jesus se ponia en pié, y clamaba diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí, y beba.

38 El que cree en mí, como dice la escritura, rios de agua viva correrán de su vientre.

39 (Y esto dijo del Espíritu que habian de recibir los que creyesen en él; pues aun no habia [venido] el Espíritu Santo; porque Jesus no estaba aun glorificado.)

40 Entónces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decian: Verdaderamente este es el profeta.

41 Otros decian: Este es el Cristo. Algunos empero decian: ¿De Galiléa ha de venir el Cristo?

42 ¿No dice la escritura: Que de la simiente de David, y de la aldéa de Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo?

43 Así que habia disension entre la gente acerca de él.

44 Y algunos de ellos querian prenderle; mas ninguno echó sobre él manos.

45 Y los ministriles vinieron á los principales sacerdotes y á los Fariséos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no lo trajísteis?

46 Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre así como este hombre [habla.]

47 Entónces los Fariséos les respondieron: ¿Estais tambien vosotros engañados?

48 ¿Ha creido en él alguno de los príncipes, ó de los Fariséos?

49 Mas estos comunales, que no saben la ley, malditos son.

50 Díceles Nicodemo, (el que vino á él de noche, el cual era uno de ellos,)

51 ¿Juzga nuestra ley á hombre, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho?

52 Respondieron y dijéronle: ¿No eres tú tambien Galiléo? Escudriña y ve que de Galiléa nunca se levantó profeta.

53 Y fuése cada uno á su casa.

CAPITULO 8.

1 Y JESUS se fué al monte de las Olivas.

2 Y por la mañana volvió al templo y todo el pueblo vino á él; y sentado él, los enseñaba.

3 Entónces los escribas y los Fariséos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio.

4 Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando;

5 Y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las tales: ¿Tú, pues, qué dices?

6 Mas esto decian tentándole, para poderle acusar. Empero Jesus, inclinado hacia abajo, escribia en tierra con el dedo.

7 Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.

8 Y volviéndose á inclinar hacia abajo, escribia en tierra.

9 Oyendo pues ellos [esto,] redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los mas viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesus, y la mujer que estaba en medio.

10 Y enderezándose Jesus, y no viendo á nadie mas que á la mujer, díjole: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿ninguno te ha condenado?

11 Y ella dijo: Señor, ninguno. Entónces Jesus le dijo: Ni yo te condeno: véte, y no peques mas.

12 Y hablóles Jesus otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el queme sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.

13 Entónces los Fariséos le dijeron: Tú de tí mismo das testimonio; tu testimonio no es verdadero.

14 Respondió Jesús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero; porque sé de donde he venido, y á donde voy: mas vosotros no sabeis de donde vengo, y á donde voy.

15 Vosotros segun la carne juzgais: mas yo no juzgo á nadie.

16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo; sino yo, y el que me envió, el Padre.

17 Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.

18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre.

19 Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni á mí [me] conoceis,


Reina Valera New Testament of the Bible 1862 - 50/128

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