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- Reina Valera New Testament of the Bible 1862 - 90/128 -


8 ¿Cómo no será más bien con gloria el ministerio del Espíritu?

9 Porque si el ministerio de condenacion fué [con] gloria, mucho mas abundará en gloria el ministerio de justicia.

10 Porque aun lo que fué [tan] glorioso, no es glorioso en esta parte, en comparacion de la excelente gloria.

11 Porque si lo que perece [tuvo] gloria, mucho más [será] en gloria lo que permanece.

12 Así que teniendo tal esperanza, hablamos con mucha confianza.

13 Y no como Moisés, [que] ponia un velo sobre su faz, para que los hijos de Israel no pusiesen los ojos en el fin de lo que habia de ser abolido.

14 Empero los sentidos de ellos se embotaron; porque hasta el dia de hoy [les] queda el mismo velo no descubierto en la leccion del antiguo testamento, el cual por Cristo es quitado.

15 Y aun hasta el dia de hoy, cuando Moisés es leido, el velo está puesto sobre el corazon de ellos.

16 Mas cuando se convirtieren al Señor, el velo se quitará.

17 Porque el Señor es el Espíritu: y donde [hay] aquel Espíritu del Señor, allí [hay] libertad.

18 Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.

CAPITULO 4.

1 POR lo cual teniendo [nosotros] esta administracion segun la misericordia que hemos alcanzado, no desmayamos;

2 Antes quitamos los escondrijos de vergüenza, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por manifestacion de verdad encomendándonos á nosotros mismos á toda conciencia humana delante de Dios.

3 Que si nuestro Evangelio está aun encubierto, entre los que se pierden está encubierto:

4 En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del Evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imágen de Dios.

5 Porque no nos predicamos á nosotros mismos, sino á Jesu-Cristo el Señor; y nosotros vuestros siervos por Jesus.

6 Porque Dios, que mando que de las tinieblas resplandeciese la luz, [es el] que resplandeció en nuestros corazones, para iluminacion del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo.

7 Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros:

8 [Estando] atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos;

9 Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos;

10 Llevando siempre por todas partes la muerte de Jesus en el cuerpo para que tambien la vida de Jesus sea manifestada en nuestros cuerpos.

11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados á muerte por Jesus, para que tambien la vida de Jesus sea manifestada en nuestra carne mortal.

12 De manera que la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida.

13 Empero teniendo el mismo espíritu de fé, conforme á lo que está escrito: Creí, por lo cual tambien hablé: nosotros tambien creemos, por lo cual tambien hablamos;

14 Estando ciertos que el que levantó al Señor Jesus, á nosotros tambien nos levantará por Jesus, y nos pondrá con vosotros.

15 Porque todas [estas] cosas [padecemos] por vosotros, para que abundando la gracia por muchos, en el hacimiento de gracias sobreabunde á gloria de Dios.

16 Por tanto no desmayamos; ántes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de dia en dia.

17 Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulacion, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria;

18 No mirando nosotros á las cosas que se ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven, [son] temporales; mas las que no se ven, [son] eternas.

CAPITULO 5.

1 PORQUE sabemos, que si la casa terrestre de [esta] nuestra habitacion se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos.

2 Y por esto tambien gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra habitacion celestial;

3 Puesto que en verdad habremos sido hallados vestidos, y no desnudos.

4 Porque asimismo los que estamos en [este] tabernáculo, gemimos agravados; porque no quisiéramos ser desnudados, sino sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

5 Mas el que nos hizo para esto mismo, [es] Dios; el cual nos ha dado la prenda del Espíritu.

6 Así que [vivimos] confiados siempre y sabiendo, que entretanto que estamos en el cuerpo, peregrinamos [ausentes] del Señor.

7 (Porque por fé andamos, no por vista.)

8 Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor.

9 Por tanto procuramos tambien, ó ausentes, ó presentes, serle agradables:

10 Porque es menester que todos nosotros parezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba segun lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, ora [sea] bueno ó malo:

11 Estando pues poseidos del temor del Señor, persuadimos á los hombres, mas á Dios somos manifiestos: y espero que tambien en vuestras conciencias somos manifiestos.

12 No nos encomendamos, pues, otra vez á vosotros, sino os damos ocasion de gloriaros por nosotros, para que tengais [qué responder] contra los que se glorían en las apariencias, y no en el corazon.

13 Porque si loqueamos, [es] para Dios; y si estamos en seso, [es] para vosotros.

14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto; Que si uno murió por todos, luego todos son muertos:

15 Y por todos murió Cristo, para que los que viven, ya no vivan para sí, mas para aquel que murió y resucitó por ellos.

16 De manera que nosotros de aquí adelante á nadie conocemos segun la carne: y aun si á Cristo conocimos segun la carne, empero ahora ya no [le] conocemos.

17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura [es:] las cosas viejas pasaron; hé aquí todas son hechas nuevas.

18 Y todo esto [viene] de Dios, el cual nos reconcilió á sí por Cristo; y nos dió el ministerio de la reconciliacion.

19 Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no imputándoles sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliacion.

20 Así que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios [os] rogase por medio nuestro: [os] rogamos en nombre de Cristo: Reconciliáos con Dios.

21 Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

CAPITULO 6.

1 Y ASÍ [nosotros, como] ayudadores juntamente [con él, os] exhortamos tambien á que no recibais en vano la gracia de Dios,

2 (Porque dice: En tiempo aceptable te he oido, y en dia de salud te he socorrido: hé aquí ahora el tiempo aceptable; hé aquí ahora el dia de salud.)

3 No dando á nadie ningun escandalo, porque el ministerio [nuestro] no sea vituperado:

4 Antes habiéndonos en todas cosas como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias,

5 En azotes, en cárceles, en alborotos, en trabajos, en vigilias, en ayunos,

6 En castidad, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en Espíritu Santo, en amor no fingido,

7 En palabra de verdad, en potencia de Dios, en armas de justicia á diestro y á siniestro,

8 Por honra y por deshonra, por infamia y por buena fama; como engañadores, mas hombres de verdad,

9 Como ignorados, mas conocidos; como muriendo, mas hé aquí vivimos; como castigados, mas no muertos;

10 Como doloridos, mas siempre gozosos; como pobres, enriqueciendo á muchos; como no

teniendo nada, mas poseyéndolo todo.


Reina Valera New Testament of the Bible 1862 - 90/128

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