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- Reina Valera New Testament of the Bible 1865 - 5/46 -


16 Y como fué ya tarde trajeron á él muchos endemoniados, y echó de [ellos] los demonios con su palabra, y sanó todos los enfermos;

17 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: El tomó nuestras enfermedades, y llevó [nuestras] dolencias.

18 & Y viendo Jesus grandes multitudes al rededor de sí, mandó que se fuesen á la otra parte [del] lago.

19 Y llegóse un escriba, y díjole: Maestro, seguirte he donde quiera que fueres.

20 Y Jesus le dijo: las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos, mas el Hijo del hombre no tiene donde recostar [su] cabeza.

21 Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dáme licencia que vaya primero, y entierre á mi padre.

22 Y Jesus le dijo: Sígueme, y deja que los muertos entierren á sus muertos.

23 & Y entrando él en una nave, sus discípulos le siguieron.

24 Y, he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, de manera que la nave se cubria de las ondas; y él dormia.

25 Y llegándose sus discípulos le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos; perecemos.

26 Y [él] les dice: )Por qué teméis, hombres de poca fé? Entónces levantado reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.

27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: )Qué hombre es este, que aun los vientos y la mar le obedecen?

28 & Y como él llegó á la otra parte en el territorio de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salian de los sepulcros, fieros en gran manera, así que nadie podia pasar por aquel camino.

29 Y he aquí, clamaron diciendo: )Qué tenemos contigo, Jesus, Hijo de Dios? )Has venido ya acá á molestarnos ántes de tiempo?

30 Y estaba léjos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.

31 Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos que vayamos en aquel hato de puercos.

32 Y [él] les dijo: Id. Y ellos salidos, se fueron al hato de los puercos; y, he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar; y murieron en las aguas.

33 Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que habia pasado con los endemoniados.

34 Y, he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesus; y cuando le vieron, [le] rogaban que se fuese de sus términos.

CAPITULO 9.

ENTÓNCES entrando en una nave, pasó á la otra parte, y vino a su ciudad.

2 Y, he aquí, le trajeron un paralítico echado en [una] cama, y viendo Jesus la fé de ellos, dijo al paralítico: Confia, hijo; tus pecados te son perdonados.

3 Y, he aquí, algunos de los escribas decian dentro de sí: Este blasfema.

4 Y viendo Jesus sus pensamientos, dijo: )Por qué pensáis mal en vuestros corazones?

5 )Cuál es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados; ó decir: Levántate, y anda?

6 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice entónces al paralítico:) Levántate, toma tu cama, y véte á tu casa.

7 Entónces él se levantó, y se fué á su casa.

8 Y las gentes viéndo[lo], se maravillaron, y glorificaron á Dios, que hubiese dado tal potestad á hombres.

9 & Y pasando Jesus de allí, vió á un hombre, que estaba sentado al banco de los tributos, el cual se llamaba Mateo, y dícele: Sígueme. Y se levantó, y le siguió.

10 Y aconteció que estando él sentado á comer en la casa, he aquí, que muchos publicanos y pecadores, que habian venido, se sentaron juntamente á la mesa con Jesus y sus discípulos.

11 Y viendo [esto] los Fariseos, dijeron á sus discípulos: )Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?

12 Y oyéndo[lo] Jesus, les dijo: los que están sanos, no tienen necesidad de médico; sino los enfermos.

13 Andád, ántes aprendéd que cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio: Por que no he venido á llamar los justos, sino los pecadores á arrepentimiento.

14 & Entónces los discípulos de Juan vienen á él, diciendo: )Por qué nosotros y los Fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?

15 Y les dijo Jesus: )Pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado de ellos, y entónces ayunarán.

16 Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque el tal remiendo tira del vestido, y se hace peor rotura.

17 Ni echan vino nuevo en cueros viejos; de otra manera los cueros se rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros; mas echan el vino nuevo en cueros nuevos; y lo uno y lo otro se conserve juntamente.

18 & Hablando él estas cosas á ellos, he aquí, cierto principal vino, y le adoró, diciendo: Mi hijo es muerta poco ha, mas ven, y pon tu mano sobre ella, y vivirá.

19 Y se levantó Jesus, y le siguió, y sus discípulos.

20 Y, he aquí, una mujer enferma de flujo de sangre doce años habia, llegándose por detras, tocó la fimbria de su vestido;

21 Porque decia entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré sana.

22 Mas Jesus volviéndose, y mirándola, dijo: Confia, hija, tu fé te ha sanado. Y la mujer fué sana desde aquella hora.

23 Y venido Jesus á casa del principal, viendo los tañedores de flautas, y el gentío que hacia bullicio,

24 Díceles: Apartáos, que la jóven no es muerta; sino que duerme. Y se burlaban de él.

25 Y como la gente fué echada fuera, entró, y la tomó de la mano; y la jóven se levantó.

26 Y salió esta fama por toda aquella tierra.

27 Y pasando Jesus de allí, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo; Ten misericordia de nosotros, Hijo de David.

28 Y venido á casa, vinieron á él los ciegos, y Jesus les dice: )Creéis que puedo hacer esto? Ellos dicen: Sí, Señor.

29 Entónces tocó los ojos de ellos, diciendo: Conforme á vuestra fé os sea hecho.

30 Y los ojos de ellos fueron abiertos; y Jesus les encargó [rigurosamente] diciendo: Mirád, [que] nadie [lo] sepa.

31 Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra.

32 & Y saliendo ellos, he aquí, le trajeron un hombre mudo, endemoniado.

33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló. Y las gentes se maravillaron, diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.

34 Mas los Fariseos decian: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.

35 Y rodeaba Jesus por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda dolencia en el pueblo.

36 Y viendo las multitudes, tuvo misericordia de ellas; que eran derramados y esparcidos, como ovejas que no tienen pastor.

37 Entónces dice á sus discípulos: A la verdad la mies es mucha; mas los obreros, pocos.

38 Rogád pues al Señor de la mies, que envie obreros á su mies.

CAPITULO 10.

ENTÓNCES llamando á sus doce discípulos, les dió potestad [contra] los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad, y toda dolencia.

2 Y los nombres de los doce Apóstoles son estos: El primero, Simon, que es llamado Pedro, y Andres, su hermano: Santiago, [hijo] de Zebedeo, y Juan su hermano:

3 Felipe, y Bartolomé: Tomas, y Mateo el publicano: Santiago, [hijo] de Alfeo, y Lebeo, que tenia el sobrenombre de Tadeo:

4 Simon de Cana, y Júdas Iscariote, que tambien le entregó.

5 Estos doce envió Jesus, á los cuales dió mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis:

6 Mas íd ántes á las ovejas perdidas de la casa de Israel.


Reina Valera New Testament of the Bible 1865 - 5/46

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