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- Sagradas Escrituras Version Antigua - 1/323 -
GÉNESIS
CAPÍTULO 1 1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas [estaban] sobre la faz del abismo, y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 4 Y vio Dios que la luz [era] buena; y apartó Dios a la luz de las tinieblas. 5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche; y fue la tarde y la mañana un día. 6 Y dijo Dios: Sea [un] extendimiento en medio de las aguas, y haya apartamiento entre aguas y aguas. 7 E hizo Dios un extendimiento, y apartó las aguas que [estaban] debajo del extendimiento, de las aguas que [estaban] sobre el extendimiento; y fue así. 8 Y llamó Dios al extendimiento Cielos; y fue la tarde y la mañana el día segundo. 9 Y dijo Dios: Júntense las aguas que [están] debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco; y fue así. 10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y al ayuntamiento de las aguas llamó Mares; y vio Dios que [era] bueno. 11 Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que haga simiente; árbol de fruto que haga fruto según su naturaleza, que su simiente [esté] en él sobre la tierra; y fue así. 12 Y produjo la tierra hierba verde, hierba que hace simiente según su naturaleza, y árbol que hace fruto, cuya simiente [está] en él según su naturaleza; y vio Dios que [era] bueno. 13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero. 14 Y dijo Dios: Sean luminarias en el extendimiento de los cielos para apartar el día y la noche; y sean por señales, y por tiempos [determinados], y por días y años; 15 y sean por luminarias en el extendimiento de los cielos para alumbrar sobre la tierra; y fue así. 16 E hizo Dios las dos luminarias grandes; la luminaria grande para que señorease en el día, y la luminaria pequeña para que señorease en la noche, y las estrellas. 17 Y las puso Dios en el extendimiento de los cielos, para alumbrar sobre la tierra, 18 y para señorear en el día y en la noche, y para apartar la luz y las tinieblas; y vio Dios que [era] bueno. 19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. 20 Y dijo Dios: Produzcan las aguas [gran cantidad de] criaturas de alma viviente, y aves que vuelen sobre la tierra, sobre la faz del extendimiento de los cielos. 21 Y creó Dios los grandes dragones, y todo animal [que vive], que las aguas produjeron según sus naturalezas, y toda ave de alas según su naturaleza; y vio Dios que [era] bueno. 22 Y Dios los bendijo diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y las aves se multipliquen en la tierra. 23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto. 24 Y dijo Dios: Produzca la tierra alma viviente según su naturaleza, bestias y serpientes, y animales de la tierra según su naturaleza; y fue así. 25 E hizo Dios animales de la tierra según su naturaleza, y bestias según su naturaleza, y todas [las] serpientes de la tierra según su naturaleza; y vio Dios que [era] bueno. 26 Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en toda serpiente que [se] anda arrastrando sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios; y les dijo Dios: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 29 Y dijo Dios: He aquí os he dado toda hierba que hace simiente, que [está] sobre la faz de toda la tierra; y todo árbol en que [hay] fruto de árbol que haga simiente, os serán para comer. 30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se mueve sobre la tierra, en que hay ánima viviente, toda verdura de hierba verde [les] será para comer; y fue así. 31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que [era] bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.
CAPÍTULO 2 1 Y fueron acabados los cielos y la tierra, y todo su ornamento. 2 Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho. 3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda su obra que había creado Dios en perfección. 4 Estos [son] los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que el SEÑOR Dios hizo la tierra y los cielos, 5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque el SEÑOR Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni [aun había] hombre para que labrase la tierra; 6 Y [un] vapor subía de la tierra, que regaba toda la faz de la tierra. 7 Formó, pues, El SEÑOR Dios al hombre [del] polvo de la tierra, y sopló en su nariz [el] aliento de vida; y fue el hombre un alma viviente. 8 Y había plantado el SEÑOR Dios [un] huerto en Edén al oriente, y puso allí al hombre que formó. 9 Había también hecho producir el SEÑOR Dios de la tierra todo árbol deseable a la vista, y bueno para comer, y el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de [la] ciencia del bien y del mal. 10 Y salía [un] río de Edén para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro cabezas. 11 El nombre del uno [era] Pisón; éste [es] el que cerca toda la tierra de Havila, donde hay oro; 12 y el oro de aquella tierra [es] bueno; [hay] allí [también] bedelio y piedra cornerina. 13 El nombre del segundo río [es] Gihón; éste [es] el que cerca toda la tierra de Etiopía. 14 Y el nombre del tercer río [es] Hidekel; éste [es] el que va hacia el oriente de Asiria. Y el cuarto río [es el] Eufrates. 15 Tomó, pues, el SEÑOR Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrase y lo guardase. 16 Y mandó el SEÑOR Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás; 17 mas del árbol de [la] ciencia del bien y del mal, no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás. 18 Y dijo el SEÑOR Dios: No [es] bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda que [esté] delante de él. 19 Formó, pues, el SEÑOR Dios de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán, para que viese cómo les había de llamar; y todo lo que Adán llamó al alma viviente, es [ese] su nombre. 20 Y puso Adán nombres a toda bestia y ave de los cielos, y a todo animal del campo; mas para Adán no halló ayuda que estuviese delante de él. 21 Y el SEÑOR Dios hizo caer sueño sobre el hombre, y se adormeció; entonces tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar; 22 y edificó el SEÑOR Dios la costilla que tomó del hombre, en mujer, y la trajo al hombre. 23 Y dijo el hombre: Esta vez, hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del Varón fue tomada. 24 Por tanto, el varón dejará a su padre y a su madre, y se allegará a su mujer, y serán por una carne. 25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
CAPÍTULO 3 1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que el SEÑOR Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios dijo: No comáis de ningún árbol del huerto? 2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto comemos; 3 mas del fruto del árbol que [está] en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni tocaréis en él, para que no muráis. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis. 5 Mas sabe Dios, que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses, sabiendo el bien y el mal. 6 Y vio la mujer que el árbol [era] bueno para comer, y que [era] deseable a los ojos, y árbol de codicia para entender; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, y comió con ella. 7 Y fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que [estaban] desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron cintas para ceñir. 8 Y oyeron la voz del SEÑOR Dios que se paseaba en el huerto al aire del día; y se escondió el hombre y su mujer de delante del SEÑOR Dios entre los árboles del huerto. 9 Y llamó el SEÑOR Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde [estás] tú? 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 11 Y le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? 12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste, ella me dio del árbol, y comí. 13 Entonces el SEÑOR Dios dijo a la mujer: ¿Qué [es] esto [que] hiciste? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. 14 Y el SEÑOR Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás más que todas las bestias y que todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida; 15 y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; ella te herirá la cabeza, y tú le herirás el calcañar. 16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y a tu marido [será] tu deseo, y él se enseñoreará de ti. 17 Y al hombre dijo: Por cuanto escuchaste la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él. Maldita [será] la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; 18 espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo; 19 en el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado. Porque polvo eres, y al polvo serás tornado. 20 Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos lo vivientes. 21 Y el SEÑOR Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. 22 Y dijo el SEÑOR Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, para que no meta su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre; 23 y lo sacó el SEÑOR del huerto de Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. 24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una llama de cuchillo que andaba en derredor para guardar el camino del árbol de la vida.
CAPÍTULO 4 1 Y conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: He ganado varón por el SEÑOR. 2 Y otra vez dio a luz a su hermano Abel. Y fue Abel pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. 3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra presente al SEÑOR. 4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de su grosura. Y miró el SEÑOR a Abel y a su presente; 5 y a Caín y a su presente no miró. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. 6 Entonces el SEÑOR dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro? 7 Cierto que si bien hicieres, será acepto; y si no hicieres bien, a las puertas duerme el pecado, y a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. 8 Y habló Caín a su hermano Abel; y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató. 9 Y El SEÑOR dijo a Caín: ¿Dónde [está] Abel tu hermano? Y él respondió: No sé; ¿soy yo guarda de mi hermano? 10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. {sangre: Heb. sangres} 11 Ahora pues, maldito [seas] tú de la tierra que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano de tu mano: 12 Cuando labrares la tierra, no te volverá a dar su fuerza; vagabundo y extranjero serás en la tierra. 13 Y dijo Caín al SEÑOR: Grande [es] mi iniquidad para perdonar. 14 He aquí me echas hoy de la faz de la tierra, y de tu presencia me esconderé; y seré vagabundo y extranjero en la tierra; y será que cualquiera que me hallare, me matará. Next Page 1 2 3 4 5 6 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 110 120 130 140 150 160 170 180 190 200 210 220 230 240 250 260 270 280 290 300 310 320 323 |
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